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La agricultura será residual en 2028 tras caer casi un 20% desde 2019


La agricultura será un reducto de la economía española en 2028 si continúa con su estancamiento frente al crecimiento anual del 2% del PIB. Así lo asegura el economista José Ramón Riera a OKDIARIO, quien estima la caída del negocio de los agricultores en un -19,80% desde 2019, año en que llegó al poder el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El desplome de este ramo del sector primario es alarmante en comparación con el escaso crecimiento real del PIB (Producto Interior Bruto) en un 5% desde 2019.

Según los cálculos del economista referentes al ejercicio pasado, pues los últimos datos oficiales de la cartera ministerial de Agricultura pertenecen al ejercicio 2022, la agricultura creció un 0,6% en 2023. El problema, según Riera, es que «el PIB crece un 2%». Es decir, «la agricultura está creciendo bastante menos que lo que crece el PIB».

En su opinión, «si esto sigue así, cada seis años perdiendo un 12%, pues en tres o cuatro años la agricultura no representará absolutamente nada dentro de este país, pero tampoco lo representará dentro de la Unión Europea». «O se toman medidas para que la agricultura vuelva a crecer de forma sostenida, al menos lo que crece el PIB, o va a quedar reducida a la insignificancia». Al decrecimiento del 19,8% en los últimos cinco años, se suma la pérdida de un 15% de los empleos agrarios.

«No nos olvidemos que en el 2000, la agricultura estaba por encima del 5% del total del PIB europeo, y ahora no llega ni al 2,5%», apuntala.

El Pacto Verde y su impacto

Riera recuerda que el 1 de diciembre de 2019, la Agenda 2030 de la UE aparece por vez primera en el discurso de la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen. Dentro de la misma se encuentra el Pacto Verdemás conocido en España como Pacto Verde, dentro del que «hay una serie de decisiones que afectan al sector agrícola, otras al industrial; todo dirigido a la reducción de emisiones de CO2». El Parlamento Europeo las comienza a aprobar a finales de 2020: «Unas empiezan a ponerse en marcha en el 2021, pero el 2022 es el gran ataque real y directo a la agricultura».

De ahí el decrecimiento interanual en 2022 del -19,80% del sector agrícola, dos ejercicios después de la pandemia y justo un año después de que hubiera comenzado a recuperarse con una tímida subida del 4,2%. Mientras en 2021 crecieron en niveles similares agricultura (+4,2%) y PIB real (+6,4%), doce meses después, en 2022, los caminos se disparan en sentidos opuestos: la agricultura cayó un -19,80% y el PIB real creció el 5,8%. «La agricultura se pega el bofetón porque en ese año no puedo hacer determinadas cosas, sino que tengo que hacer otras y a partir de ahí (2023), retomar el crecimiento, pero de forma inferior con respecto al crecimiento del PIB».

Agricultura sin fondos europeos

El también presidente De Madrid a Europa, una empresa que ayuda a encontrar las subvenciones a los autónomos y pymes, explica que a lo anterior se suma «que los fondos Próxima generación no están llegando a ninguna parte de la economía, ni siquiera al campo». La no absorción de la ayuda comunitaria «hace todavía mucho más complicada la posibilidad de crecimiento dentro de la UE».

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Riera subraya que Bruselas no dio explicaciones sobre si los fondos tenían «que llegar a la industria, a la agricultura, al comercio, a la distribución o a la banca», y «varios países han utilizado parte para ayudar a la transición ecológica». En el caso de España, «sin pensar en ayudar al sector primario». «Aquí absolutamente nadie se preocupa por el sector, ni siquiera el propio ministro Planas, que es un incompetente colocado para parar al campo».

Con una mirada más global, Riera recuerda los intereses de Pedro Sánchez por el pacto UE-Mercosur -y el fiasco que se llevó el pasado verano- al no ser aprobados. Los acuerdos de libre comercio con los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay -Venezuela suspendida desde agosto de 2017-) quedaron paralizados a finales de año por la presión de los productores intracomunitarios locales, al competir en desventaja con productos que no cumplen los duros estándares europeos.

«Con el plantón de Macron, no se va a firmar nada de Mercosur, pero la idea es clarísima: a Sánchez le importa un pepino la agricultura española, le interesa mucho más su alianza personal con todos los líderes de Puebla, aunque en el fondo nunca va a ser lo que a él le gustaría, alguien importante en la Comisión Europea».

Ideas para salvar el campo

El principal partido de la oposición presentó la semana pasada un manifiesto con el que reivindica el carácter estratégico del sistema agroalimentario español. El PP desea reformar la imagen de España y garantizar la producción de alimentos en Europa -manteniendo la rentabilidad de las explotaciones, negando toda restricción a la producción o disponibilidad de alimentos, y revisando los acuerdos comerciales con terceros países-. También, flexibilizando la Política Agraria Común y acompañando toda norma de un impacto de ruralidad previo para conocer su impacto en la economía rural y en la producción de alimentos.

Los de Alberto Núñez Feijóo creen que España necesita un Pacto Nacional del Agua, revisar la Ley de la cadena alimentaria, así como el Plan de seguros agrarios, y reformar el PERTE agroalimentario. En el ámbito tributario, el PP exige al Gobierno que no se creen nuevos impuestos sobre los agentes del sector de la alimentación, piden una rebaja del IVA en productos esenciales (carne, pescado, conservas, productos lácteos y derivados) y la suspensión del Impuesto al plástico.

Por su parte, la formación de Santiago Abascal apuesta de forma especial por el campo desde la presentación de su Agenda España. En la misma, se apuesta por un apoyo a la industria agroalimentaria nacional, la protección del mundo rural frente a las imposiciones climáticas y la defensa de los agricultores frente a la criminalización del uso de regadíos.

Durante la presente legislatura, el partido ya ha presentado varias iniciativas parlamentarias: una para solicitar la modificación del Plan Estratégico de la PAC, otra para defender el sector olivar mediante ayudas, entre otras, para combatir la sequía; otra para defender el sector hortofrutícola frente a las importaciones de países extracomunitarios -en línea con la conservación del medio rural, sin olvidar los intereses del sector agrario y la soberanía alimentaria-. También una proposición no de ley para suspender de forma inmediata el Acuerdo Agrícola entre Marruecos y la UE «por suponer un enorme perjuicio económico para la producción agroalimentaria española». El pasado jueves, según confirman fuentes de la formación a este periódico, Vox registró una iniciativa parlamentaria por la que solicitaron mejoras en el transporte público para la España vaciada, con el objeto de reforzar los servicios de transporte de pasajeros por carretera en la España rural.



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